Lectura adicional (en inglés)
Estudio de Caso:
El Genocidio de Armenia, 1915-17

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Resumen

El genocidio de Armenia fue una de las exterminaciones masivas de "raíz" jamás llevada a cabo en contra de gente indefensa. En 1915, cuando la Primera Guerra Mundial estaba en su apogeo, el gobierno Turco (Mandatario del Imperio Otomano) decidió la exterminación sistemática de la mayoría de la población Armenia masculina y la deportación forzada del resto, en su mayoría mujeres, niños y viejos. La deportación se volvió una marcha de muerte, con violencia extrema y privaciones, llevando a la muerte a la mayoría de los sobrevivientes del generocidio inicial -- como se había planeado. Al tiempo los sobrevivientes exhaustos y traumatizados buscaron refugio en los países vecinos; se habían exterminado a más de tres cuartos de toda la población Armenia Otomana.

Los antecedentes

Armenia es una de las poblaciones más antiguas del Este Cercano; vivieron en el sur de la región del Cáucaso durante 3,000 años. Cristianizados cerca del primer milenio, formaban, en el siglo XIX, la población más grande no-Musulmana del Imperio Otomano. Las relaciones pacíficas entre los Armenios y Otomanos fueron la norma: a pesar de actos de discriminación, los Armenios fueron llamados "el mijo fiel." Esto cambió en el siglo XIX cuando las fuerzas nacionalistas se apoderaron de ambos, del reino Otomano y de los Armenios y cuando el Imperio Otomano -- "el hombre enfermo de Europa" -- empezó a desmoronarse ante las revueltas regionales. Las llamadas de los poderes Europeos para la protección de la población Armenia tuvieron el efecto contrario: El régimen del Sultán Abdul Hamid II vio esa "intervención" desde afuera como una amenaza a su soberanía y respondió en 1896 con una campaña de asesinato masivo en la cual por lo menos 200,000 Armenios murieron. Sin embargo, uno de los actos imperiales más atroces del siglo XIX, fue simplemente un presagio del genocidio total que descendió dos décadas más tarde.

En 1908, un grupo de oficiales dispuestos a modernizar -- "Los Turcos Jóvenes" -- hicieron caer al Sultán Otomano. Los Armenios en general dieron la bienvenida al nuevo régimen, viéndolo como una alternativa progresiva al despotismo Otomano. Pero el movimiento de los "Jóvenes Turcos" (con su partido político, el Comité de Unión y Progreso [el CUP]) fue rápidamente apoderado por un pequeño grupo de fanáticos nacionalistas, encabezados por el triunvirato de Enver Pasha, Cemal Pasha y Talat Pasha. El trío empezó a tramar la exterminación de la población de Armenia, vista como una "quinta columna" potencialmente traidora.

Los eventos de la Primera Guerra Mundial, los cuales vieron aliarse a Turquía con Alemania y Austria-Hungría contra Inglaterra, Francia y Rusia, dieron a estos arquitectos genocidas la oportunidad que estaban buscando para implementar su plan. Uno de los ideólogos que estaba llevando el movimiento, el Dr. Nazim, dijo en una sesión cerrada del Comité Central del CUP en febrero de 1925 que "si esta purga no es general y final, será inevitable acarrear problemas. Por consiguiente, es absolutamente necesario eliminar a la población armenia de manera integral, para que no exista ningún armenio en esta tierra y el concepto de armenio sea extinguido. No estamos en guerra. No tendremos nunca una oportunidad más conveniente que esta." (Citado en G.S. Graber, Caravans to Oblivion: The Armenian Genocide, 1915, pp. 87-88.)

La masacre empezó el 24 de abril de 1915, con un acto clásico de "elitocide": 600 notables armenios, todos varones, fueron detenidos en Estambul y asesinados. Hoy, el 24 de abril es conmemorada por los armenios de todo el mundo como el "Día conmemorativo del Genocidio." Algo mucho peor estaba por venir.

Notables armenios asemblados por una foto,
inmediatamente antes de su execución en 1915.

Notables armenios asemblados por una foto,<BR>
inmediatamente antes de su execución en 1915.

El generocidio en contra de los hombres Armenios

Henry Morgenthau:
Testigo al genocidio

Henry Morgenthau: Testigo al genocidio. Como el holocausto Judío, el genocidio armenio representa un caso prioritario bien definido de que el objetivo era la población varonil, seguida de una exterminación de "raíz" de la mayoría de los sobrevivientes que pudieran ser asesinados completamente o conducirlos hacia la muerte. Las dos estrategias generocidas que siguieron en un principio fueron 1) la movilización de los hombres armenios en "edad de batalla" en servicio en el ejército turco, seguido de la ejecución o muerte por trabajos forzados de algunos cientos de miles de ellos; y 2) el encierro concomitante y la masacre masiva de la comunidad varonil restante. El embajador de Estados Unidos en Turquía, Henry Morgenthau, dio una de las más impactantes descripciones de "El Asesinato de una Nación" en un reporte a su superiores, publicado después de la guerra (los Estados Unidos en ese tiempo fueron neutrales en el conflicto). Él resumió la primera estrategia como sigue:

En la primera parte de 1915, los soldados armenios en el ejército turco fueron reducidos a un nuevo status. Hasta ese tiempo, la mayoría había sido combatiente, pero ahora fueron despojados de sus armas y transformados en obreros. En lugar de servir a su país como hombres de artillería y de caballería, estos que habían sido soldados, descubrieron que habían sido transformados en jornaleros y animales de carga. Todo tipo de abastecimiento fue cargado en sus espaldas, tropezando bajo el piso y llevados a latigazos y por las bayonetas de los turcos, fueron forzados a arrastrar sus cuerpos fatigados dentro de las montañas del Cáucaso. A veces tendrían que arar su camino, cargándolo de esta manera, casi cintura arriba a través de la nieve. Tenían que pasar prácticamente todo el tiempo al aire libre, durmiendo en el terreno desnudo - siempre que el incesante hostigamiento de sus capataces les diera una oportunidad ocasional de dormir. Les fueron dados sólo pedazos de comida; si se sentían enfermos eran dejados donde caían, sus opresores turcos tal vez se detuvieron mucho tiempo para robarles todas sus pertenencias -- aún sus ropas. Si algunos rezagados tenían éxito de llegar a sus destinos, eran frecuentemente masacrados. En varias ocasiones, los soldados armenios fueron eliminados de manera sumaria, se volvió casi la práctica general matarlos a sangre fría. En casi todos los casos el procedimiento fue el mismo. Aquí y allá grupos de 50 o 100 hombres serían amarrados en grupos de cuatro y después llevados a un lugar apartado a corta distancia de la villa. Frecuentemente el sonido de los disparos de los rifles llenaba el aire y los soldados turcos, quienes habían actuado como escolta, regresaban tétricamente al campo. Aquellos mandados a enterrar los cuerpos, les encontraban invariablemente en cueros, como era usual, los turcos habían robado toda su ropa. En los casos que llaman mi atención, los asesinos han agregado un refinamiento al sufrimiento de sus víctimas, obligándolos a cavar sus tumbas antes de que les dispararan.

Morgenthau describe uno de esos episodios en julio de 1915, en el cual algunos 2,000 soldados "amélés" ("ésta es la palabra turca para los soldados que han sido reducidos a obreros") fueron despachados de la ciudad de Harpoot, ostensiblemente para un proyecto de construcción de caminos:

Los armenios en ese pueblo entendieron qué significaba y suplicaron al gobernador misericordia. Pero este oficial insistió en que los hombres no les harían daño y aún más llamó al misionero alemán Mr. Ehemann, para acallar el pánico, dándole su palabra de honor de que los ex soldados serían protegidos. Mr. Ehemann creyó en el gobernador y mitigó el miedo popular. Sin embargo, prácticamente todo hombre de esos 2,000 fue masacrado y su cuerpo fue arrojado a una tumba. Pocos escaparon, y fue por ellos que la noticia de la masacre llegó al mundo. Pocos días después otros 2,000 soldados fueron mandados a Diarbekir. El único propósito de mandar a estos hombres fuera a la ciudad abierta era que deberían ser masacrados. A fin de que pudieran no tener fuerza para resistir o escapar por vuelo, estas pobres criaturas fueron sistemáticamente privadas de comida. Los agentes del gobierno fueron a la cabeza en el camino, notificando a los curdos que la caravana se acercaba y ordenándoles llevar a cabo su deber análogo. No sólo los hombres de la tribu curda se derramaron debajo de las montañas en este débil regimiento de inanición, pero las mujeres curdas vinieron con cuchillos de carnicera a fin de ganar el mérito, a los ojos de Alá, que viene de matar a un cristiano. Esta masacre no pasó de manera aislada; puedo detallar muchos más episodios casi tan horribles como el que acabo de relatar ...

Cabezas decapitadas de varones
armenios exponidos por los Turcos.

Cabezas decapitadas de varones armenios exponidos por los Turcos.Como el "elitocide" inicial, esta estrategia fue designada para despojar a la comunidad Armenia de aquellos quienes podían efectivamente movilizar y defenderla; como Morgenthau apunta: "A través del Imperio Turco un intento sistemático fue hecho para matar todo posible cuerpo de hombre, no sólo por el propósito de remover a todos los varones quienes podrían propagar una nueva generación de armenios, sino con el propósito de convertir la parte débil de la población en una presa fácil." Un eminente estudioso moderno del genocidio, Vahakn Dadrian, concurre: "Aunque [la] movilización tenía muchos otros objetivos, sirvió para un propósito mayor, para la rápida ejecución del plan de genocidio. Removiendo todo cuerpo posible de varones armenios de sus ciudades, villas, aldeas, y aislándolos en condiciones en las cuales ellos virtualmente se entramparon, la comunidad armenia se redujo a condiciones cercanas de impotencia total, así como a una presa fácil de destrucción. Fue un golpe dominante cómo se logró de un soplo atender los tres objetivos de la operación para atrapar a la población víctima: a) dislocación a través del levantamiento del fuerte, b) aislamiento y c) la concentración para tener reunido al objetivo." (Dadrian, The History of the Armenian Genocide [Berghahn Books, 1995], p. 226.)

Con este "reclutamiento como generocidio" así cumplido, las autoridades turcas voltearon su atención a la población masculina restante. Las autoridades estaban ahora en plena libertad para seguir con la destrucción del resto de la población armenia. Le dijeron a los armenios que serían deportados a "asilos seguros" en terceros países. El proceso de deportación fue visto simplemente como otra herramienta de genocidio, como Morgenthau señala: "El verdadero propósito de la deportación era el robo y la destrucción; realmente representó un nuevo método de masacre. Cuando las autoridades turcas dieron órdenes para estas deportaciones, sólo estaban dando la garantía de muerte a toda una raza; esto lo entendían bien, y en sus conversaciones conmigo, no hicieron ningún intento en particular para ocultar el hecho."

Sin embargo, antes de que las caravanas fueran despachadas, un ataque final se llevó a cabo contra los pocos varones armenios restantes. Morgenthau de nuevo:

El exterminio sistemático de los hombres continuó; tales hombres en las persecuciones que acabo de describir fueron ahora, tratados violentamente. Antes de que empezaran las caravanas, se empezó con la práctica regular de separar a los hombres jóvenes de las familias, atarlos juntos en grupos de cuatro, llevarlos a las afueras y dispararles. Colgamientos públicos sin juicio previo -- la única ofensa era que las víctimas fueran armenios [varones] -- estaban teniendo lugar constantemente. Los gendarmes mostraban un deseo particular por aniquilar a los educados e influyentes. De los cónsules y misioneros americanos estuve constantemente recibiendo reportes de tales ejecuciones, y muchos de los eventos que ellos describieron nunca se borrarán de mi memoria. En Angora, todos los varones armenios de quince a setenta años fueron arrestados, reunidos en grupos de cuatro y llevados por el camino en dirección de Caesarea. Cuando habían viajado por cinco o seis horas y llegado a un valle apartado, un grupo de campesinos turcos se fue sobre ellos con martillos, hachas, guadañas, picos y sierras. Tales instrumentos no sólo causaron muertes más agonizantes que las armas y las pistolas, sino que, como los mismos turcos alardearon, éstos eran más baratos pues no involucraban pérdida de pólvora y balas. De este modo exterminaron a toda la población masculina de Angora, incluyendo toda su riqueza como varones y su capacidad de procreación, y sus cuerpos, horriblemente mutilados, fueron dejados en el valle, donde fueron devorados por bestias salvajes. Después de completar esta destrucción, los campesinos y gendarmes recogidos en la taberna local, compararon notas y alardeaban el número de "infieles" que cada uno había matado. En Trebizond los varones fueron puestos en barcos y los mandados por el Mar Negro; los gendarmes los seguían en botes, les disparaban y tiraban sus cuerpos dentro del agua. Cuando la señal era dada a las caravanas para moverse, ellas casi invariablemente consistían en mujeres, niños y hombres viejos. Cualquiera que posiblemente podía haberlos protegido del destino que les esperaba había sido destruido.

El generocidio en contra de las mujeres armenias

Representación artística de las atrocidades contra
las mujeres armenias durante las deportaciones forzadas.

Representación artística de las atrocidades contra<BR>las mujeres armenias durante las deportaciones forzadas. La deportación forzada de las mujeres, niños, y viejos que quedaron con vida después del generocidio en contra de los hombres armenios dio lugar a algunas de las escenas más infernales que la historia recuerde. A algunas mujeres, niños y niñas armenios se les ofreció la alternativa de convertirse al Islam y subsecuentemente ser esclavos en casas en Turquía, pero en general se sostiene que sólo mil o menos aceptó. El resto fue llevado desde su patria a punta de bayoneta y forzados a correr una viciosa guanteleta de soldados y pueblos de tribus merodeando. "Las mujeres que se quedaron atrás fueron disparadas con bayonetas en el camino, o arrojadas hacia los precipicios, o encima de los puentes," escribe el historiador Arnold Tonybee (citado en Leo Kuper, Genocide, p. 111). Morgenthau ofrece una inolvidable descripción de su tormento:

Una de las caravanas de armenios en la carretera hacía la muerte y la destitución.El curso entero del viaje se volvió un forcejeo perpetuo con los habitantes musulmanes. Las separaciones de los gendarmes seguían adelante, notificando a las tribus curdas que las víctimas se estaban aproximando y los campesinos turcos estaban también informados que su tan esperada oportunidad había llegado. El gobierno incluso abrió las prisiones y dejó libres a los convictos, en el entendido de que deberían portarse como buenos musulmanes con los armenios que se aproximaban. Así cada caravana tenía una continua batalla por su existencia con varias clases de enemigos -- los gendarmes que los acompañaban, los campesinos y lugareños turcos, las tribus curdas y bandas o brigadas de Chétés. Y tenemos que tener siempre presente que los hombres que podrían haber defendido a estos caminantes habían sido casi todos asesinados o forzados en el ejército a trabajar como obreros, y los que se exiliaron ellos mismos habían sido sistemáticamente privados de toda arma antes de que la jornada empezara ... Como escaparon ... encontrarían nuevos terrores y ataques al aire libre esperándolos en las villas musulmanas. Aquí los maltratos turcos caerían sobre las mujeres, dejándolas a veces muertas por sus experiencias o algunas veces delirantes o insanas. Después de pasar una noche en un campamento horroroso de este tipo, los exiliados, o los que habían sobrevivido, volverían a empezar a la mañana siguiente. La ferocidad de los gendarmes aparentemente aumentó con la alargada jornada, porque ellos casi parecían notar el hecho de que parte de los que estaban a su cargo continuaban vivos. Frecuentemente cualquiera que cayera en el camino era pasado por la bayoneta. Los armenios empezaron a morir por centenares. Incluso por hambre y sed. Incluso cuando iban a ríos, los gendarmes, solo por atormentarlos, a veces no les permitían beber. El calor del sol del desierto quemó sus cuerpos escasamente vestidos y sus pies desnudos mientras caminaban por la arena caliente del desierto, sufrieron tantas heridas que miles cayeron y murieron o fueron asesinados en donde caían. Así, en pocos días, lo que había sido una procesión de seres humanos normales se volvió una horda de tambaleantes esqueletos cubiertos de polvo, buscando vorazmente trozos de comida, comiendo cualquier cosa que estuviera en su camino, enloquecidos por las vistas horrorosas que llenaron cada hora de su existencia, enfermos, con todas las enfermedades que acompañan a tales penalidades y privaciones, pero aún instigados por los látigos y bayonetas de sus ejecutores.

"El pasaje de ríos y especialmente del Éufrates, siempre era una ocasión de asesinato en masa," escribe Tonybee. Morgenthau apunta que "En un recoveco del río cerca de Erzinghan ... los miles de cuerpos muertos crearon una barrera de tal magnitud que el Éufrates cambió su curso aproximadamente cien yardas."

Mujer y niño armenios hambrientos
después de llegar al 'refugio.'

Mujer y niño armenios hambrientos<BR>después de llegar al 'refugio.' El resultado final de estos tormentos estaba cercano al exterminio total. Morgenthau describe un convoy típico consistente de "18,000 almas" de cuales "sólo mujeres y niños alcanzaron su destino. Pocos del resto, los más atractivos, estaban viviendo como cautivos de los Curdos y Turcos; los demás, estaban muertos." "Los últimos sobrevivientes se tambaleaban a menudo en Aleppo [Siria] desnudos," escribe Tonybee; "cada pedazo de su ropa ha sido desgarrado en el camino. Testigos que vieron su llegada remarcaban que no había una cara joven o bonita que ser vista entre ellos, y ciertamente no había ningún sobreviviente que fuera realmente viejo ..."

Su sufrimiento no había terminado: muchos de los que había sobrevivido al alboroto se murieron de hambre o murieron por enfermedades en los escuálidos campamentos establecidos en Siria y Mesopotamia (Irak). Las masacres de armenios por turcos continuaron aún después de la derrota final del imperio en 1918-19, con la invasión turca de la República Independiente de Armenia (ver abajo).

"Cualquier crimen pervirtió los instintos que la mente humana pueda inventar, cualquier refinamiento de persecución e injusticia, rebajó lo que la mayoría en su imaginación puede concebir, éstos se volvieron los infortunios diarios de estas devotas personas," Morgenthau resumió. "Estoy seguro que la historia completa de la raza humana no contiene tales horribles episodios como este. Las grandes matanzas del pasado parecen insignificantes cuando se comparan con los sufrimientos de la raza armenia en 1915."

Aunque el volumen de la matanza se llevó a cabo en 1915, masacres de armenios a gran escala continuaron hasta el final de la Primera Guerra Mundial e incluso después. "En los últimos meses de la guerra, entre 50,000 y 100,000 armenios fueron masacrados por las tropas turcas en varios campamentos del Cáucaso. A esta cifra deben sumarse los resultados de las acciones genocidas llevadas a cabo por las fuerzas nacionalistas turcas en Sicilia [la región del Mediterráneo del sudeste de Turquía] ... después del Armisticio de Mudros (Octubre 30, 1918)." (Graber, Caravans to Oblivion, p. 148.)

¿Cuántos murieron?

Morgenthau, trabajando con información limitada, aseguró que "por lo menos 600,000 personas" habían muerto en el genocidio, y "tal vez hasta 1,000,000." Estimaciones recientes tienden a ser mayores, estando en un rango de 1.1 a 1.8 millones los asesinados entre cerca de 2.5 millones de armenias vivos en las tierras otomanas al principio de la masacre en 1915. Como una proporción de la población, se cree que entre la mitad y tres cuartos de todos los armenios otomanos murieron en el genocidio. Esta es una proporción de muerte comparable al holocausto judío, en el cual unas dos terceras partes de los judíos europeos fueron asesinados.

¿Quién fue el responsable?

La responsabilidad primaria del genocidio debe descansar en el trío de Enver Pasha, Cemal Pasha y Talat Pasha, quienes dominaron el Comité Central del gobierno del "Turco Joven" y planearon la exterminación sistemática y la expulsión de la población armenia. Sin embargo, a nivel de campo el genocidio fue llevado a cabo por varios miles de oficiales y soldados turcos, junto con ciudadanos ordinarios (incluyendo las tribus de la población curda) quienes vieron la persecución de los armenios como una oportunidad ideal para el pillaje, la violación y el secuestro. El estado de los armenios como una minoría religiosa y su reputación de altos niveles de educación y riqueza en comparación con otros grupos en el Imperio Otomano, hicieron de ellos el blanco del odio y de la envidia popular. La comparación con la posición y el destino de los judíos en Alemania y los territorios ocupados por los nazis son ineludibles. Como el Centro de Investigación de los Caballeros de la Varta Armenia han apuntado, hay una profunda similitud entre los genocidios de los judíos y el de Armenia. "Ambos pueblos se adhieren a una religión antigua. Ambos eran la minoría religiosa de sus respectivos estados. Ambos tienen una historia de persecución. ... Ambas son minorías creativas y talentosas que han sido perseguidas por envidia y oscurantismo."

Las secuelas

sc.jpgLa derrota de Turquía en la Primera Guerra Mundial y el consecuente colapso del Imperio Otomano, ofrecieron para los sobrevivientes armenios una oportunidad para la autorealización nacional. En 1918, se declaró la República Armenia Independiente. El presidente de Estados Unidos Woodrow Wilson fue garante del derecho de preparar los límites de la nueva nación de Armenia, formalizada con el Tratado de Sevres en 1920. Sin embargo, el gobierno turco, bajo el líder nacionalista Kemal Ataturk, rápidamente renunció al tratado. En colusión con la recién creada Unión Soviética, los turcos invadieron Armenia y reconquistaron seis de las recién formadas provincias otomanas occidentales que habían sido concedidas a Armenia bajo el Tratado, junto con las provincias armenias de Kars y Ardahan. Lo que quedaba de Armenia fue absorbido por las fuerzas invasoras soviéticas. Después de un breve periodo de cooperación con las fuerzas nacionalistas armenias, los soviéticos tomaron el control completo en 1921 y Armenia fue incorporada a la Transcaucásica República Federal Soviética Socialista (RFSS) en 1922. Una República Soviética Socialista Armenia separada fue creada en 1936. El Partido Comunista Armenio era el único partido político que tenía permitido funcionar como tal, bajo la regla soviética y permaneció en ese lugar hasta 1991, cuando los armenios votaron abrumadoramente por la secesión de la colapsada URSS. A finales de los años 80s, la frontera establecida entre Armenia y Azerbaijan Soviética se volvió el tema de un conflicto amargo, cuando los armenios lucharon para unir al predominante enclavo armenio de Nagorno-Karabakh con la nueva república armenia. Un cese al fuego fue firmado en 1994, pero el enclave seguía siendo una de las "manchas calientes" de la región volátil del Cáucaso.

Por varias décadas, los horrores infligidos en el pueblo armenio fueron poco conocidos en el mundo externo. De hecho, el genocidio nazi en contra de los judíos pudo haber sido facilitado por el "agujero de la memoria" en el cual los armenios habían caído. "¿Quién ahora recuerda la exterminación de los armenios?" reflexionó Adolfo Hitler cuando pidió a sus escuadras asesinas que empezaran la masacre sistemática de judíos y otros en los territorios ocupados del Este.

Afortunadamente, en épocas recientes, la mentira ha sido puesta en la retórica de la pregunta de Hitler. Los estudiosos armenios y activistas, unidos por numerosos simpatizantes alrededor del mundo, han trabajado para investigar y publicar el genocidio y recoger el testimonio de los sobrevivientes antes de que se vayan de esta tierra. Gradualmente, gran parte del mundo externo ha reconocido la escala y el carácter de la masacre. El Parlamente Europeo en 1987 votó a favor de reconocer el Genocidio de Armenia, así como lo hizo el Parlamento Ruso en 1994. También en 1994, Israel, después de décadas de que el estado patrocinó la supresión de los hechos del genocidio (que tenía sentido para distraer el carácter "excepcional" del holocausto Judío), informalmente reconoció que el destino de los armenios "no fue la guerra" sino "ciertamente la matanza y genocidio, algo que el mundo debe recordar," en palabras del Diputado y Ministro Extranjero Yossi Beilin.

La mayor excepción a la regla, predecible, es Turquía. En el breve intermedio (1918-20) entre el colapso Otomano y la ascendencia del régimen nacionalista de Ataturk, el gobierno turco hizo juicios para docenas de acusados por crímenes de guerra, pero sólo quince sentencias de muerte fueron pasadas y sólo tres actores insignificantes realmente ejecutados. (Los tres principales organizadores del genocidio fueron asesinados subsecuentemente -- pero por las escuadras asesinas armenias, quienes los rastrearon para exigir justicia sumaria.) El gobierno de Ataturk efectivamente canceló el proceso marcial (El mismo Ataturk demandó que los armenios asesinados fueron "víctimas de intrigas extranjeras" y culpables de abuso "Los privilegios los concedieron"). (Para más información sobre juicios, véase Vahakn Dadrian, "The Turkish Military Tribunal's Prosecution of the Authors of the Armenian Genocide", Holocaust and Genocide Studies, 11: 1 [Verano 1997].)

Desde principios de 1920, los sucesivos gobiernos turcos han mantenido un silencio ostentoso en el asunto, rompiendo sólo el tema para emitir los rechazos de que el genocidio siempre ocurrió y denunciando a aquellos que afirman así fue. En 1990, por ejemplo, el embajador turco de Estados Unidos descartó el holocausto como resultado de "una guerra civil trágica iniciada por los armenios nacionalistas." El gobierno turco también ha consagrado millones de dólares a una campaña de propaganda apuntando a las universidades occidentales y un puñado de estudiosos dóciles. (véase, Amy Magaro Rubin, "Critics Accuse Turkish Government of Manipulating Scholarship", Chronicle of Higher Education, Octubre 27 1995.) Ellos han tenido el apoyo de la OTAN y otros países occidentales que ven a Turquía como una pieza clave de "estabilidad" en el Este Cercano. En Estados Unidos, por ejemplo, "de acuerdo a los deseos de los turcos, todas las resoluciones del congreso para reconocer el Genocidio Armenio han sido contrarias por las administraciones de Regan, Bush y Clinton y todas aquellas resoluciones han sido derrotadas por mucho." (Levon Chorbajian, "Introduction," en Levon Chorbajian y George Shirinian, ed., Studies in Comparative Genocide, p. xxvi.)

Como Stanley Cohen de la Universidad Hebrea en Jerusalén apunto:

El ejemplo exitoso más cercano [de "rechazo colectivo"] en la era moderna son los años 80 de rechazo oficial por los sucesivos gobiernos turcos del genocidio en contra de los armenios en 1915-17 en el cual cerca de 1.5 millones de personas perdieron la vida. Este rechazo ha sido sostenido por la deliberada propaganda, quedando y encubriendo documentos extranjeros, supresión de archivos y sobornando a los estudiosos. El Este, especialmente Estados Unidos, ha conspirado pero no refiriéndose a la masacre en las Naciones Unidas, sino ignorando ceremonias conmemorativas y rindiéndose a la presión turca en la OTAN y en otras arenas estratégicas de cooperación.

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Investigado y escrito por Adam Jones. Traducido por Laura Rico.
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